A principios de los años 90, un joven conoció a una muchacha en Orlando, Florida. El joven acababa de salir de una vida sin esperanza, llena de violencia y dolor, pero esta cambió dramáticamente después de haber conocido a un hombre increíble que lo asesoró y lo llevó a una comunidad de personas que estaban dispuestas a caminar junto a él y ver su vida transformada.
La muchacha se había aferrado al joven porque ella quería transformar su vida también. Justo unos años antes, ella vivió debajo de un centro de juegos en McDonald's y pasó un tiempo en la cárcel. Ambos jóvenes empezaron un viaje para tratar, no solamente de sobrevivir, sino también de prosperar. Pero antes, enfrentaron todo tipo de traficantes de drogas, sus propios vicios y todo tipo de riesgo que se puede correr al vivir en la calle.
Milagrosamente, después de una gran lucha, ganaron.
En el camino aprendieron cómo ayudar a otros jóvenes a enfrentar sus propios procesos internos y a encontrar la manera de creer y cumplir sus sueños.
Su viaje los llevó de Orlando, Florida a Atlanta, Georgia y después a San Antonio, Texas. Durante todo el proceso seguían trabajando para ayudar a más jóvenes a sobrevenir sus luchas y transformarlos en líderes, justo como lo hicieron ellos.
En poco tiempo, la pareja ya no estaba sola. Estaba rodeada por docenas de otros jóvenes líderes de todas partes de los Estados Unidos los cuales se les habían unido para ayudar a otros jóvenes.
En el 2001, se formó el equipo original de Boy With a Ball, convirtiéndose en una organización sin fines de lucro. En años siguientes, el trabajo creció dramáticamente incluso hasta la expansión a Latinoamérica en el 2004.
El Niño y La Bola es una organización comunitaria cuya misión es crear y enviar equipos que se ponen en contacto con jóvenes y sus respectivas familias y que además buscan la manera de atraer a estas personas para construir relaciones de mentoría y formar grupos comunitarios que les ayudarán a prosperar y les equiparán para poder alcanzar a otros.